Llegó la gran final de “Bailando por un sueño” en su edición del 2007 y los ganadores fueron Hazel Linares y Mauricio Hoffman. Fue una dura competencia contra Ricardo y Shirley quienes ocuparon el segundo lugar, y fueron superados solamente por un cuatro por ciento de los votos. El tercer lugar fue para la pareja de Ana Gabriela y Erick Lonis. Y así pues no queda mucho que decir pues ya todo está resuelto. Pero quisiera resaltar algunos detalles de ese último programa, lo bueno, lo malo y lo feo que yo vi.
Lo bueno:Para cerrar con broche de oro pues la mayoría de lo visto fue bueno. Primero que todo la justa competencia, pues las tres parejas tenían las mismas posibilidades y estaba en sus manos lucirse y ganarse los votos, principalmente porque la opinión de los jueces ya no tenían casi ninguna influencia. Se vieron algunos buenos bailes, hubo una bonita sorpresa con la presentación de los coreógrafos, se hicieron otros sueños realidad. Los resúmenes de los principales acontecimientos fueron interesantes e inyectaron cierta nostalgia, y se anunció una auditoria a los dineros recaudados, para que nadie diga que hubo mano negra. Nancy estaba despampanante, Edgar al principio se enredó pero supo llevar bien el programa como siempre. Y las mejores parejas recibieron el justo premio.
Lo malo:Se trató de dar fluidez quitando las habladas de los jueces (generalmente redundancias) y más bien fue un desorden. Para variar la Urbina se ensañó con Ricardo y Shirley, dándoles las peores notas, pero de nada le valió, ¿o será que sí?. Aparentemente la cantidad de bailes y el cansancio acumulado quitaron fuerza a casi todas las presentaciones, a mí en general me parecieron un poco aburridas, definitivamente esperaba mucho más. Lonis y Ana parecía que se rindieron desde que entraron a pista, por eso se merecieron el tercer lugar; Ricardo y Shirley estuvieron bien, pero no sé, algo faltó. Y sinceramente Mau y Hazel se ganaron el premio, porque fueron los únicos que sentí con las verdaderas ganas de hacerlo. No sé si ganas será la palabra, pero había algo más en ellos que los hizo destacar.
Lo feo:Es cierto que las finales de los reality shows generalmente las alargan para supuestamente ponerle emoción al asunto… pero qué programa más largo!! Ya después de las diez yo estaba harto, solo quería que terminara, ni me importaba quién ganara. Mil anuncios, eso de las móviles era una pega, Elvis Crespo me tenía cansado, y casi todo el programa se fue en bla bla bla y poco baile. A mí más que emoción me provocó cansancio y un toque de aburrimiento.
Pero bueno, ya se acabó. Fue bueno mientras duró, fue entretenido, nos dio algo más de que hablar por semanas, nos trajo regueros de bilis y momentos de felicidad, comprobamos que en Costa Rica se pueden hacer buenas cosas, tanto para entretenernos como para ayudar a los demás, y siento que marcó una nueva etapa en nuestra televisión.Adiós “Bailando por un sueño Costa Rica 2007”, ¡muchas gracias!, y ahora a lo que siga…
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